Monasterio de Sant Pere de Rodes ( Cap de Creus, Costa Brava)

En lo alto de la sierra de Verdera, se levanta uno de los conjuntos monumentales más interesantes para conocer el mundo medieval. En este espacio se reúnen tres elementos que representan los puntales de la sociedad feudal: los que rezan, en el monasterio de Sant Pere de Rodes; los que producen, en el poblado de Santa Creu, y los que luchan, en el castillo de Verdera.

El centro del conjunto es el monasterio de Sant Pere, que se convirtió en el monasterio más importante del condado de Empúries tanto por el relevante papel de sus abades, como por ser un importante centro de peregrinaje, gracias a las reliquias que custodiaba.

Desde su fundación, el monasterio disfrutó de la protección de los condes de Empúries que lo dotaron de tierras y privilegios, lo que hizo que se convirtiera también en un importante señor feudal. Entre sus dominios estaba Santa Creu de Rodes, un pueblo dedicado fundamentalmente al comercio y la producción artesana, que atendía las necesidades del monasterio. Gracias a las peregrinaciones, entre los siglos XII y XIV gozó de una gran prosperidad, hasta llegar a tener unos 250 habitantes. Pero las guerras, los saqueos y los estragos causados por las malas cosechas y las epidemias, provocaron el repentino abandono de Santa Creu.

La seguridad del conjunto dependía del castillo de Sant Salvador de Verdera, que simboliza los aspectos guerreros de la sociedad feudal. El castillo había sido donado al monasterio por los condes de Empúries, pero su valor estratégico, dominando el cabo de Creus, hizo que los condes intentasen recuperarlo ocasionando continuos enfrentamientos con los abades.

El elemento más destacable del conjunto es la iglesia del monasterio que, por su originalidad y antigüedad, es una pieza excepcional dentro del románico catalán. Construida entre los siglos X y XI, para acoger a los peregrinos, permite captar el esplendor que vivió el monasterio. La construcción destaca por la gran altura que le proporciona un original sistema de pilares y dobles columnas, y por la riqueza ornamental presente en los capiteles y en la casi desaparecida portalada, obra del maestro de Cabestany.

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